EL PAISAJE COMO MODELO

Las raíces del Jardín, como lo conocemos hoy en día, se encuentran en el Jardín latino. Por lo tanto, haremos un retroceso en la historia de la humanidad para hallar lo más profundo de la esencia de aquél Jardín. Para entender mejor el nacimiento del Jardín latino y su trayectoria, nos remontaremos a sus orígenes en la prehistoria.

 

Empezaremos afirmando que la Crónica de la jardinería arranca de épocas extraordinariamente remotas. En las primeras escenas vegetales de la Naturaleza, el agua no sólo fue el elemento de vida para las plantas, sinó un factor constitutivo del paisaje. Los ríos, arroyos, lagunas, ect. se asociaban a las agrupaciones vegetales más deslumbrantes a vista del Hombre. Más tarde serían reproducidos e incorporados a la base misma del Arte de los Jardines.

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“El agua se desliza suavemente, hasta formar un arroyo a modo de espejo”
Image: Parc Güell ( 2003, Barcelona).

By naturaura

El acorde fundamental de aquél Paisaje remoto, constituido por el reflejo de los árboles en las aguas cristalinas, es un recurso muy empleado en jardines del ayer y de hoy.

El efecto reflejo, del agua, aporta espacio y sensación de libertad (sobretodo en jardines pequeños) pero también crea un ambiente mágico y a la vez esencial en cualquier jardín. Invita a la relajación, más si va acompañado de otros recursos asociados al agua y al color.  Resumiendo, debemos tener presente que los orígenes del Jardín que conocemos actualmente, en esencia radican particularmente en un paisaje cuya fuente de vida fue, y es: el agua.

 

 

 

Los jardines colgantes de Babilonia

El período de la antigüedad lo enmarcaremos desde 3500 años a.C.  hasta la época Romana (aproximadamente a los 400 años d.C.). Los antiguos, querían conseguir que los jardines fueran auténticos Paraísos, lugares con gran fecundidad, con todo tipo de delicias. Reflejaban la perfección entre el hombre y el paisaje, e intentaban ser respetuosos con la Naturaleza.

 

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Mesopotamia, región situada entre dos ríos: el Tigris y el Éufrates.

Zona de clima árido, donde las grandes crecidas de los dos ríos en época de lluvias torrenciales (típicas de la región mediterránea), obligaron a edificar barreras y excavar canales como protección de las zonas civilizadas. Fue poblada progresivamente en el neolítico y en la prehistoria; esta civilización tuvo su máximo esplendor des del 3500 a.C. hasta el 144 a.C.

Los reyes Asirios dispusieron de espacios cerrados e hicieron un tipo de jardines privados. La vegetación más característica era de: chopos, cipreses, cedros, higueras, palmera datilera y frutales (perales, membrilleros, almendros…) todos ellos regados con una red de canales de grandes proporciones, que conducían el agua desde el Tigris y el Éufrates. Todo el jardín era como un paraje natural lleno de vida, donde incluso cazaban.

Babilonia fue el nombre que recibió la Baja Mesopotamia. Situada a unos 80 kilómetros al Sur de Bagdad a orillas del Éufrates (1000 años a.C.). En sus orígenes, la cultura sumeria nombró esta ciudad: Ká-dingir, que significa “Puerta de los Dioses”.

Los Jardines colgantes de Babilonia, eran un conjunto de terrazas ajardinadas, de forma espectacular. Arquitectónicamente hablando, eran jardines formados a partir de grandes recuadros (aproximadamente de 120 metros por 120 metros) formados en sus márgenes por una grada gigantesca. Entre grada y grada había los jardines, y debajo, flanqueados por arcos, se encontraban las viviendas de los poderosos.

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